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El Ayuntamiento homenajea a Tadeo Amorena, creador de los Gigantes de Pamplona, de dos kilikis y de dos zaldikos, cuando se cumple el bicentenario de su nacimiento

El alcalde, con presencia de los gigantes, ha entregado a los kilikis Coletas y Barbas un obsequio a modo de homenaje a su creador

 

Eleuterio Tadeo Amorena Gil nació en Pamplona un 18 de abril de 1819, según consta en su partida bautismal en la parroquia de San Nicolás. Con motivo del bicentenario del nacimiento del creador de los Gigantes de Pamplona, el Ayuntamiento le ha rendido esta tarde un homenaje en los locales que la propia comparsa tiene en la estación de autobuses. Al acto han asistido el alcalde de Pamplona, concejales y concejalas municipales y miembros de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos de Pamplona.

De profesión maestro pintor, Tadeo Amorena creó las figuras de los ocho gigantes, así como las de los kilikis Coletas y Barbas y dos zaldikos. Precisamente, Coletas y Barbas han recibido de manos del alcalde un regalo con motivo de esta efeméride. Se trata de un cuadro que recoge la carta que el propio Tadeo Amorena remitió al Ayuntamiento de Pamplona en marczo de 1860 en la que se ofrecía a construir uno o dos gigantes sin recibir otra remuneración que la del coste de los materiales empleados. Esa carta de ofrecimiento, con la ortografía textual de Amorena, señalaba las tres características que debían tener esos personajes y que actualmente tienen: “1ª la de ser sumamente ligeros, cuyo peso total no esceda de ochenta libres y este arreglado de forma que sus conductores, puedan maniobrar con facilidad y soltura, sin peligro de caérseles, como acontece en todas las veces que los sacan á pasear. 2ª la de tener una solidez a prueba, sin embargo de la sencillez de sus armazones; y 3ª la de ser unas figuras nobles, de elegantes formas y proporciones, según el arte de la escultura, cuyos personajes podrán representar, las cuatro partes del mundo”.

Esta iniciativa de Amorena fue aceptada por el Ayuntamiento. No en vano, el Consistorio le pagó 2.600 reales de vellón por los dos gigantes europeos, más de una gratificación que se le concedió a Amorena de otros 1.000 reales de vellón. Con posterioridad al encargo de la primera pareja de gigantes se le encargó que construyera otros seis más, tal y como él había comentado en la carta remitida al Ayuntamiento, para así representar esas “cuatro partes del mundo”. El Ayuntamiento pagó 6.000 reales de vellón por esos seis gigantes más, con sus correspondientes trajes, que desfilaron ya en las fiestas de San Fermín de 1860. El Consistorio decidió, además, regalarle los seis viejos gigantes que hasta esa fecha salían durante las fiestas.

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