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El Ayuntamiento organiza una exposición retrospectiva del pintor, escultor y poeta Alfredo Díaz de Cerio que recorre su obra desde 1973 a 2007

Condestable acoge hasta el 7 de abril una muestra, abierta de lunes a domingo, con más de 100 cuadros, dibujos y esculturas

 

El Ayuntamiento de Pamplona ha organizado una exposición retrospectiva del pintor, escultor y poeta Alfredo Díaz de Cerio (Mendavia, 1941-Pamplona, 2008) con más de 100 cuadros, dibujos y una representación de su obra escultórica. La directora del Área de Cultura y Educación, Maitena Muruzábal, el hijo del artista y comisario, Alfredo Díaz de Cerio, y José Corredor-Matheos, crítico de arte y autor del texto del catálogo, han presentado esta mañana la muestra que podrá verse en el Palacio del Condestable, en las Salas 1 y 2 del primer piso del edificio, hasta el 7 de abril. Incluida en la serie ‘Revisiones. Artistas navarros del siglo XX’ la exposición ‘Habito en mi memoria/ Nire oroimenean bizi naiz’ permanecerá abierta a partir de esta tarde, de lunes a sábado, de 10 a 14 y de 17 a 21 horas.

La exposición hace un recorrido por cuatro décadas de trabajo en una evolución por distintos estilos. Las 101 pinturas y dibujos presentados fueron creadas entre 1973 y 2007. La muestra se ha organizado teniendo en cuenta el décimo aniversario del fallecimiento de Díaz de Cerio a los 66 años. El texto del catálogo recoge como este artista fue un creador singular, con una dedicación, tanto poética como plástica, intensa y fructífera. Además de pintura, la exposición del Palacio del Condestable presenta dibujos en los que destacan los retratos y 9 esculturas. La selección ha tenido un carácter antológico, que permite apreciar, como en su poesía, la evolución que ha seguido desde los primeros años setenta, un devenir paralelo al que ha tenido el arte. José Corredor-Matheos señala en su texto que junto a la aceptación de los cambios conceptuales se puede descubrir la incorporación de técnicas aportadas por los movimientos vanguardistas del último tercio del siglo veinte. En su visión se funden la abstracción y la fidelidad al mundo real, de manera que se aprecian los rasgos de una personalidad creativa e independiente.

Evolución constante manteniendo su estilo

La exposición comienza con el óleo sobre lienzo ‘Puente sobre el Rhin, Colonia’, de 1973, en el que los edificios, el agua y el cielo se desvanecen, en una línea procedente del impresionismo. Aunque en ese tiempo privaba el informalismo, la evocación de lo real es clara. Son los años de su fructífera estancia en Alemania en la que aparecen obras continuadoras del surrealismo, sin llegar a la descomposición de la imagen de la realidad que se ha dado internacionalmente. El texto del catálogo recoge la voluntad de recrear las formas y recuperar su sentido sin que el autor se abandone a las tendencias predominantes, inclinadas a la disolución de la realidad. En la evocación del mundo figurado que hace el artista se encuentran formas claras y de un significado simbólico como el triángulo, siendo menos directa la representación de lo real en pinturas que tienen carácter orgánico.

José Corredor-Matheos explica que seguirán algunos años, hasta 1986, con formas orgánicas de diferentes tonos de gris, combinadas a veces con otros rojizos, azules y crema claro. Al año siguiente se produce un cambio importante: empieza una serie con técnica mixta en la que incorpora diversos elementos tomados directamente de la realidad. De figuras orgánicas con formas y colores amables se pasa a obras que parecen entrañar amenazas. Así, Díaz de Cerio oscila en una y otra tendencia, las figuraciones en óleo sobre lienzo se mantienen y diversifican sus formas orgánicas, y la materia se hace más realistas y funde más las formas con los fondos.

Un nuevo cambio llega entre 1994 y 1996 al recuperar una visión figurativa, muy realista, en la que se adivinan las experiencias y aportaciones hechas durante sus etapas más experimentales. Muestras de este tipo de pintura son algunos bodegones, plenamente figurativos, y los paisajes. Iniciado el nuevo siglo reaparecen visiones en las que la realidad no tiene la nitidez de aquellos años, con fondos nublados y formas pequeñas que parecen continuar las líneas de la pintura matérica.

Participó en más de 160 exposiciones con obras que unían pintura y poesía

El texto del catálogo finaliza recordando la faceta poética de Alfredo Díaz de Cerio, quien publicó nueve libros de poemas y obtuvo numerosos premios. Sus temas cantan el ansia de amar y ser amado, la presencia de la muerte y su negación en la sed de permanencia, como la otra cara del vivir. Incluso José Corredor-Matheos recomienda leer la obra y ver la exposición para entender la visión que tuvo del mundo este autor.

En su larga trayectoria artística, Alfredo Díaz de Cerio expuso su obra en más de 60 exposiciones individuales entre 1971 y 2019 que pudieron verse, entre otras ciudades, en Pamplona, Zaragoza, Logroño, Madrid, San Sebastián, Burlada, Tudela, Estella, Tafalla y Sangüesa, además de en Brilon Stadt (Alemania). Asimismo, participó en más de 100 muestras colectivas en espacios culturales de Navarra y de otras comunidades autónomas como Madrid, La Rioja, Aragón, Cataluña o País Vasco. Asimismo, sus trabajos estuvieron en exposiciones colectivas en Alemania y Suiza. La obra de Alfredo Díaz de Cerio está en numerosas colecciones de Zaragoza, Tenerife, Málaga, Navarra, La Rioja, Valencia y Barcelona.

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